¿Qué es estrés?
Esta es una reacción física y psicológica del cuerpo, ante una situación que resulta peligrosa o difícil de gestionar. Es un mecanismo de defensa natural que el organismo preparó para enfrentar el “peligro”. Puede manifestarse de diferentes formas, tanto a nivel fisiológico como psicológico.
En los casos crónicos y excesivos que se consideran perjudiciales para la salud física y mental. Puede favorecer enfermedades cardiovasculares, digestivas, depresivas, etc.
Las principales causas de nuestras preocupaciones son la falta de trabajo, los conflictos en las relaciones, los problemas económicos, los desafíos difíciles de la vida, etc. Aprenda a gestionar vía las técnicas de gestión del estrés que son fundamentales para preservar el equilibrio.
¿Cuáles son los síntomas del estrés?
A nivel físico, puede manifestarse como tensión muscular persistente en el cuello, los hombros provocando dolores recurrentes de cabeza y de espalda. La digestión también puede verse alterada, provocando acidez estomacal, hinchazón o diarrea ocasional. La frecuencia cardíaca aumenta ligeramente y la sudoración se vuelve más abundante bajo el efecto del estrés. Un cansancio crónico y perturbaciones del sueño como la dificultad para dormirse, al igual que despertarse varia veces en la noche a repetición se observan frecuentemente. El sistema inmunológico puede debilitarse favoreciendo la aparición de pequeños problemas de salud a menudo. Finalmente el estrés puede afectar igualmente la piel, como la aparición del eczema o botones diversos en ella.
Desde el punto de vista psicológico, el estrés genera ansiedad difusa, irritabilidad y cambios de humor inexplicables. La concentración y la memoria corren un cierto riesgo. La persona estresada tiene un sentimiento a menudo de falta de concentración y puede desmotivarse fácilmente. Las emociones negativas como la tristeza, la ira, desmotivación, toman el control. La estima de si mismo baja generalmente y las rumiaciones mentales son incesantes. Desde el punto de vista del comportamiento, el estrés puede provocar cambios de apetito con pérdida o aumento del peso. El consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias puede aumentar como consecuencia de la automedicación. El aislamiento social y los conflictos relacionales aumentan. La productividad laboral y las alteraciones sexuales son recurrentes. En casos extremos, esto puede resultar en un comportamiento a riesgo o agresivo pueden surgir.
Por tanto, todos estos síntomas también pueden estar relacionados con otros problemas. La acumulación es generalmente un signo de un estrés muy importante a gestionar. Entonces es necesario el apoyo para encontrar un mejor equilibrio.
¿Cuáles son las consecuencias del estrés?
Si el estrés persiste durante un largo periodo de tiempo, pueden tener graves repercusiones en la salud física. El riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares o ataques cardíacos aumenta significativamente. El sistema inmunológico se debilita, haciendo que el cuerpo sea más vulnerable a las infecciones y enfermedades. Los problemas digestivos crónicos como el síndrome del intestino irritable o las úlceras también pueden instalarse en el organismo de manera durable.
A nivel psicológico, estas tensiones intensas y permanentes pueden provocar ansiedad profesional, comúnmente conocida como “burnout”. Favorece la aparición de graves alteraciones angustiosas o depresivas que afectan en gran medida a la calidad de vida. La concentración, la memoria y las capacidades cognitivas se deterioran. También afectan las relaciones interpersonales provocando frecuentes conflictos que afectan su trabajo o familia.
Desde el punto de vista del comportamiento, el estrés crónico hace que algunas personas desarrollen adicciones para tratar de reducirlo. El consumo excesivo de alcohol, tabaco, drogas o medicamentos se vuelve problemático. La perturbación alimentaria como la anorexia o la bulimia también puede ser una consecuencia. En casos más graves, pueden provocar pensamientos de suicidio o autolesión.
Finalmente, a nivel profesional afecta mucho a la productividad, la creatividad y el rendimiento. Incrementa el riesgo de accidentes y errores.
¿Cómo gestionar cómo el estrés?
Es fundamental identificar las fuentes de estrés en la vida de cada cual y encontrar soluciones para reducirlas o eliminarlas. Esto puede implicar una mejor organización del tiempo y de las prioridades en el trabajo o en casa. Aprender a decidir y establecer los límites para ayudarse a evitar sobrecargas. Por eso, adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para incintar los recursos antes de nacer. Una dieta equilibrada con frutas, verduras y grasas saludables proporciona la energía necesaria. Practicar actividades físicas regulares como senderismo, correr o practicar yoga ayuda a liberar la tensión acumulada.
Además, las técnicas de manejo de los pulmones como la respiración profunda, los masajes y los ejercicios de relajación muscular avanzan con su capacidad para calmar la mente y el corazón.
Tampoco se debe dudar en expresar las emociones y compartir sus dificultades con quienes nos rodean o con un profesional de la salud.
En definitiva, dedicarle tiempo a esto es fundamental para mantener un equilibrio saludable.